Colombia no se explica, se siente.
Cuando se siente, se recuerda.
Cuando se recuerda, se preserva.
Léela con el corazón.

Colombia no se explica. Se siente.

Se siente en la textura del papel,
en el color que no pide permiso,
en la quietud de una página abierta.

Colombia no entra por la razón primero.
Entra por los sentidos.

Este no es un libro para hojear.
Es un libro para tocar.
Para oler.
Para detenerse.

Porque hay países que se consumen rápido y otros que piden tiempo.

Colombia es uno de esos.

Léela con el corazón.

WTP